El versolarismo o bertsolarismo (bertsolaritza en euskara) es el arte de cantar en verso de manera improvisada, de acuerdo a una métrica y una melodía establecidas, para pronunciar un discurso o
para conversar con otro versificador o bertsolari.
Este arte de improvisar discursos medidos, rimados y cantados no es privativa del euskera, sino que también se realiza -con sus lógicas particularidades- en otras muchas lenguas. Por ejemplo, no era nada extraño en el
siglo de oro español.
El repentismo cubano
En la performance del bertsolarismo, el bertsolari canta un bertso (una o varias estrofas completas) en torno a un tema concreto (propuesto normalmente por otro), de acuerdo con unas estrictas normas de métrica y rima,
y dispone de unos pocos segundos de preparación.
Para preparar sus bertsos, el bertsolari dispone de dos repositorios en su memoria: uno de estrofas y otro de melodías.
Hay bertsos improvisados y bertsos escritos
El autor de versos escritos (que pueden ser, lógicamente, de mayor calidad textual) no se considera estrictamente bertsolari, sino bertso-jartzaile
Lo que define al bertsolari no es la creación, sino la improvisación
El bertsolarismo (bertsolaritza) es tanto el arte como el movimiento social en torno a él. Para la actividad se usa el término más preciso de bertsogintza
El bertsolarismo es un género no tradicional, de transmisión mixta. Su historia está llena de nombres, fechas, lugares y bertsos concretos
Historia mínima del bertsolarismo
Garibay menciona las “damas improvisadoras” (s. XV)
En el Fuero Viejo de Bizkaia (1452) hay dos referencias al bertsolarismo, ambas femeninas:
Erostagileak (plañideras)
Profazadak (profazadoras), mujeres que cantaban sátiras en marcados y festejos. El Fuero prohíbe parcialmente su práctica, lo que sugiere que estaba muy arraigada
Los bertsos conservados del s. XVIII son escritos, no improvisados
Los bertso-paperak (hojas volantes) fueron una forma común de transmisión. El tema más habitual en el s. XVIII era los partidos de pelota; en el s. XIX, la temática se diversifica
La primera referencia documentada es de 1802: un desafío en Tolosa que reunió a unas 4000 personas
Los primeros bertsos improvisados grabados son de la década de 1930
El bertsolarismo improvisado
Pueden distinguirse siete periodos (Gartzia 2012):
(-1900) Prehistoria: la improvisación puede afirmarse pero no probarse. Bertsolaris: Pernando Amezketarra, Etxahun, Xenpelar, Iparragirre, Bilintx, Otaño…
(1900-1930) Del bertsolarismo marginal a los primeros campeonatos: renacimiento del género. Bertsolaris: Txirrita, Enbeitia…
(1936-1945) Tiempo de silencio: el bertsolarismo casi desaparece
(1945-1960) Supervivencia: lento resurgimiento en Hegoalde, reactivación en Iparralde. Bertsolaris: Basarri, Uztapide, Joxe Lizaso, Agirre, Lazkano, Lazkao Txiki, Mattin, Xalbador…
(1960-1979) Resistencia: a la cabeza del movimiento de resistencia, como voz del pueblo (censura, multas, cárcel…). Bertsolaris: Azpillaga, Lopategi, Uztapide, Basarri, J. Lizaso, Lazkano,
Lazkao Txiki, Mattin, Xalbador…
(1980-1999) De cantar al pueblo a cantar para un público: el público comienza a diversificarse. Amuriza sofistica el proceso creativo (libros, métodos de aprendizaje). Bertoslaris: Amuriza,
Egaña, Pañagarikano, Sebastian Lizaso, Mendizabal, Murua…
(2000-) Bertsolaritza multipolar: audiencia y bertsolaris muy diversos. Bertoslaris: Maialen Lujanbio, Unai Iturriaga, Jon Maia, Amets Arzallus, Igor Elortza…
Los campeonatos de bertsolaris
El origen del beertsolarismo está en el reto, el desafío y la competición (el bertsolari debe responder a su compañero para demostrar quién es más)
Hasta 1920, el bertsolarismo era un fenómeno de tabernas y sidrerías
En 1930, la asociación Euskaltzaleak organiza un certamen (en honor de Toribio Altzaga) para resucitar la tradición del combate de bertsolaris. Participan Txirrita, Lujanbio, Telaetxipi, Zabaleta, Agirre y Bitori
(ganador por unanimidad del jurado)
1935, 1936: Primer y segundo Día del Bertsolari (Basarri y Txirrita, campeones)
1960-1967: Campeonatos de Bertsolaris, organizados por Euskaltzaindia (Basarri, Uztapide, Xalbador)
1980: nuevo modelo de campeonato, sin fase eliminatoria (Amuriza). Comienzan las bertso-eskolak
1986: campeonato organizado por los propios bertsolaris (germen de la Bertsolari Elkartea) (txapelduna: Joxe Lizaso, con polémica con Xalbador)
1991: gran escándalo con Sarasua
A caballo entre los dos siglos: dominio de Egaña (4 txapelas), irrupción de Maialen Lujanbio (2009)
Andoni Egaña y Maialen Lujanbio
Los bertso paperak
El proceso creativo es similar al de los improvisados, pero la falta de urgencia permite una mayor calidad
Los bertsolaris de antaño pedían a alguien letrado que transcribiese sus bertsos
S. XVIII: la función principal (según Iztueta) era relatar las hazañas de los pelotaris
S. XIX: la temática se diversifica grandemente => la historia de la época se puede seguir en los bertsos escritos
Tuvieron mucho éxito hasta los campeonatos. Existía la figura del vendedor ambulante
Hoy, los bertsos escritos han perdido la función y la fuerza de antes