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"En un primer momento hablarás del depravado gusto de la época de Luis XIV, denostarás ese estilo barroco, sobrecargado, estridente y falto de gusto, pero si coincides lo más mínimo conmigo, si no te falta una viva imaginación que en cualquier caso te supongo, mi amable lector, pronto olvidarás todas las críticas, de hecho bien fundadas. Te parecerá que el arbitrario capricho es sólo un audaz juego del maestro con figuras que sabe dominar mediante un poder ilimitado; luego, sin embargo, como si todo se encadenara en la ironía de las acciones terrenas, comprendes que sólo corresponden a un espíritu profundo, aunque herido y mortificado."
Me parece una definición magistral del estilo barroco.
"Parece que hay dos almas [...]; una que se va secando con el cuerpo, y es la que imagina, la que siente con fuerza, pintorescamente; y la otra más honda, más pura, que llora sin lágrimas, que ama sin memoria y hasta sin latidos... y esta alma es la que Dios se debe de llevar al cielo."
Resulta un curioso análisis del alma humana.
"No me gusta trabajar –a ningún hombre le gusta–, pero sí me gusta lo que hay en el trabajo: la posibilidad de hallarte a ti mismo. Es tu propia realidad, la que se te revela a ti y no a los demás, la que ningún otro hombre conocerá jamás. Los demás tan sólo pueden apreciar la mera apariencia y nunca sabrán lo que significa."
Expresa bien lo que el trabajo debería ser.
"[...] ese pequeño mundo donde las cosas se hacían o se compraban para que durasen eternamente, y donde la pérdida de un objeto se consideraba casi tan irreparable como la misma muerte, y la avería de un aparato o un adminúculo se reparaba, y si la compostura resultaba imposible, se esperaba al "momento oportuno" para reponerlo, tras profundas consideraciones, y con nostálgica convicción de que el nuevo –fuera lo que fuese– nunca sería lo que había sido el viejo. Por todas las casas –por la mía, por ejemplo– andan hoy por lo menos media docena de paraguas, plegables o no, de fantasía o de luto riguroso, paraguas que son sustituidos cada dos por tres por otros, cuando se estropean, se extravían, o se dejan olvidados. Antes, un paraguas era para toda la vida. era el paraguas.Y cuando se le rompía una ballena, no se tiraba, sino que se llevaba a arreglar –"¡el paragüerooooo!", gritaba cuando pasaba por Vallnova el que componía los paraguas– y si se rasgaba la tela, se consideraba como una catástrofe, y se llevaba a que se la cambiaran; pero no se tiraba el paraguas."
Ilustra certeramente una estadio anterior a la actual sociedad de consumo, y que yo he conocido de niño, puesto que es, como quien dice, de anteayer...
"[...] tener fe, para muchos de nosotros, es tener voluntad de fe, humildad para aceptar la duda, las íntimas interpelaciones, la frialdad, las desconfianzas,
la dejadez y el decaimiento, sin desasirse del tablón.
Yo imagino que hay gente que anda segura por el mundo. La gente que va segura por el mundo es que cree ciegamente en sí misma. Para mi gusto son un caso perdido.
Estoy tan acostumbrado a desconfiar de mí, de mis motivos, de mis impulsos, y sobre todo de mis virtudes, capacidad y posibilidades, que si tuviese alguna vez la
desgracia de perder esta desconfianza, creo que me volvería loco.
Y si me cuesta trabajo creer en mí, aunque me conozco, me veo y me oigo, ¿cómo no me va a costar creer en todo eso que llamamos Dios, la religión, el más allá,
etc.? Soy tan partidario de la duda que la considero la misma base de la tolerancia y la comprensión [...]."
Desarrolla varios aspectos –especialmente el religioso– de la vieja duda metódica cartesiana. Aunque me gusta más, por condesada, aquella otra cita de Morris West: "es más fácil que te traicionen tus certezas que tus dudas".
"Hablamos de patrias y sobre ellas de fraternidad universal, pero no es una sutileza lingüística el sostener que no pueden prosperar sino sobre matrias y sororidad. Y habrá barbarie de guerras devastadoras, y otros estragos, mientras sean los zánganos, que revolotean en torno de la reina para fecundarla y devorar la miel que no hicieron, los que rijan las colmenas."
¿Es una proclama de un feminismo radical, o se trata precisamente de todo lo contrario? Aún lo estoy pensando...
"Es fácil comunicarse con la luna, a precios astronómicos, pero difícil comunicarse en la tierra ni por diez centavos. El alma humana casi siempre huele mal; entonces no se nos ocurre otra cosa que lavarnos los dientes."
"Es lo que tiene la cortesía, que nos aparta de los problemas. Un hombre que fuera cortés consigo mismo, no tendría espíritu. Sería un conjunto de formas bien educadas. Gracias a Dios, yo soy un hijoputa."
"Yo soy yo y mi circunstancia. Muy razonable. Hasta se puede demostrar por un teorema. ¡Ortega era un cerebro! Y parece muy bien en el caso de una señorita razonablemente desnuda. Yo soy yo y mi modelo de Balenciaga. Yo soy yo y mi peluquero Mario. Yo soy yo y Helena Rubinstein. O en el caso de un dictador. Yo soy yo y mis súbditos me obedecen. Yo soy yo y la sangre derramada. Yo soy yo y mi patria es mi espejo y mi trono. Pues bien, lo niego desde los abismos. Yo soy yo solo. Mi circunstancia es una mierda."
Tres citas que son una sola, con la glacial inteligencia del pesimista radical, implacable con todo y con todos, especialmente consigo mismo, pero que conserva una indulgente sonrisa final para el mundo, del que, al fin y al cabo, también forma parte. ¡Y me encanta esa especie de definición de la moda como "una señorita razonablemente desnuda"!
"Vivimos inmersos en una ceguera total desde el día de nuestro nacimiento hasta el día de nuestra muerte y, en el breve momento intermedio que llamamos vida, somos incapaces de controlar lo que sucede a nuestro alrededor."
No es muy original, pero expresa bien la idea del hombre perdido en el mundo.
"Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano [...] les pone punto final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, les acerca también a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosostros nos marchita y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de belleza que la vejez humana no podría siquiera soñar en alcanzar."
Tampoco es precisamente original, pero expresa bastante bien la relación entre la obra de arte y el tiempo.
"Seguirán su curso los ríos, de nuevo limpios después de haber arrastrado pesados, lentos depojos (¡tanto y tanto han visto los ojos de sus puentes!). Seguirán su curso las estaciones del año en segura rotación: florecerá el campo, y luego volverá a ponerse adusto; vendrán soles blandos indecisos, tras los soles violentos que arrancan de las breñas mariposas de luto y fuego. Pero apenas puede concebirse que otros seres humanos sigan viviendo más allá de nuestra muerte, a nuestras espaldas, ni cabe imaginar siquiera esa vida."
Una idea inquietante, magníficamente expuesta.
"Los que perpetraron la traición, cegados por la soberbia y poseídos por la furia del mando, están protegidos contra la pesadumbre de todo cargo de conciencia por la liviandad de sus cerebros que les consiente aceptar sin examen los endebles idearios (sarcasmo, a la dura luz de hoy) con que apresuradamente quisieron vestir y dar hechura a sus fechorías. En cuanto a sus partidarios, el séquito lamentable de los cobardes, pobres de espíritu, crueles por miedo, por resentimiento, hasta por ramplonería, éstos, saciado con el terror su terror, se sentirán aliviados... Más penoso será el destino de los responsables de la otra banda, de los primeros, o últimos, o sumos responsables, los que con su frivolidad propiciaron la traición; los flojos, los inhibidos, los débiles de voluntad, los pasivos, omisos o remisos –lanzados ahora como tristes pingajos a la intemperie para rumiar sin tregua su culpa. Pues su infierno está hecho de su propia clarividencia, y su tormento de su análisis."
Esta larga cita, redactada en 1939, es un doloroso y certero análisis de la guerra civil española, pero también de tantas y tantas guerras en el mundo.
"No se puede ser razonable cuando el que manda no lo es. Protestar, quejarse, apelar a la justicia, referirse a la dignidad ciudadana, hacer votos por la paz y concordia de nuestro pueblo, esto es lo que hay que hacer cuando hay quien escuche, cuando el hombre vale algo. Cuando un policía suelta una patada en los huevos, no es prudente apelar al sentido patriótico."
Es una excelente justificación de la revolución. Y con esa forma tan característica: primero la reflexión general y luego el corolario a ras de suelo.
"Sí, la justicia no es de este mundo. Pero luchar por la justicia, sí es de este mundo. Si no lo hacemos en este mundo, ¿en dónde vamos a luchar?
Más de lo mismo.
"La cuestión del orden político injusto no ha atraído, generalmente, los esfuerzos de los santos."
Mäs que una cita memorable, es una constatación sorprendente.
"Si la mente fuera capaz de mantener la presencia de Dios, el miedo no podría transformarse en angustia. Resbalaría por la piel del alma, dejando una postilla. Pero Dios está con nosotros sólo parte del tiempo, lo suficiente para que la fe no se extinga en el odio nuestro de cada día. No somos capaces de estar con Él más que parte del día. No sabemos dónde Él está. O si siquiera está."
Me parece una curiosa e interesante reflexión.
"Como un suicidio útil. Resolver suicidarse pero no hacerlo, sino vivir como si se hubiera sacrificado todo. Dar la vida y seguir viviendo. Libera una corriente inmensa de energía. Deja uno de preocuparse de la rutina asquerosa que consume el noventa por ciento de la vida".
Una sugerente propuesta de vida.
"El espíritu de la vida se manifiesta en todo lo que nos rodea mediante la palabra. Pero los habitantes de las pequeñas ciudades son como una orquesta que, encerrada en sí misma, está ya cansada por los ensayos, acostumbrada a su propia música, en la que sólo suenan bien y con pureza las obras propias y en la que cualquier nota ajena resulta discordante para sus oidos y la hace callar al punto."
Una observación muy atinada acerca de la naturaleza de los pueblos pequeños.
"Reconozco que la memoria, en un hombre de mi edad, tiende más a la vaguedad que una hoja arrastrada po el viento. Un gráfico de sus movimientos durante una semana deteminada describiría un diseño casual demasiado insensato como para explicarlo. Si la hoja es real, si para cada uno de sus absurdos movimientos existe una razón; no un propósito, a menos que uno quiera introducir a Dios en el asunto, sino una razón. Entendido eso, la huella de una sola hoja en el aire del otoño se convierte en un ejercicio de lógica tan majestuoso como las generaciones interminables del tiempo celestial. Así es la memoria de los viejos. Por cada desconexión incómoda, por cada salto en el tiempo y la sustancia hay una razón, una coherencia, una lógica del espíritu que se acerca más a la verdad que cualquier posible secuencia de hechos atestiguados y comprobados."
No sé si es así la memoria de los viejos, pero la comparación con la hoja es hermosa e ilustra perfectamente el viejo problema del azar, el caos y todas esas cosas...
"Decía que la vida larga era prisión luenga, retablo de duelos, soledad de amigos, vergüenza de haber vivido y temor de no vivir."
Esta idea navega hoy a contracorriente, pero yo creo que es muy atinada.
"Jugando a la pelota un caballero que no sabía jugar acertó a dar un voleo tan desaforado, que nunca el prior de Funes le dio mayor, con ser el más notable jugador del mundo. Y preguntando algunos la causa de aquella estrañeza, dijo 'que no había sido boleo [sic], sino palo de ciego',"
Copio esta cita porque es la primera referencia que conozco al juego de pelota que hoy llamamos "vasca", y escrita nada menos que por un cordobés. ¿Quién sería el prior de Funes? Al menos sería navarro...
"Ningún hombre del mundo está contento con su suerte, y de la misma manera ninguno huelga de oír al justo su difinición, condición, calidad, estado, talle ni figura: y así, al rey agrada más el título de monarca; al señor, el de príncipe; al caballero, el de señor; al hidalgo, el de caballero; al villano, el de hidalgo; y que al chico de cuerpo se le ha de llamar mediano; al moreno, trigueño, y al negro, moreno; al ventero, huésped, y al oficio, arte; al que es gordo, fresco y corpulento; a las necedades, descuidos. [...] Hasta el ciego se consuela con oírse llamar privado de la vista."
¿Qué diría hoy Juan Rufo de nuestra manera de hablar?
"Guarda silencio; y si alguien te dice "El habla no tiene otra expresión que las letras y los sonidos", ¡mentira!"
Una máxima mística sobre lo inefable, aunque también pueda servir para la moderna teoría de la comunicación no verbal.
En la oración de la noche, cuando el sol declina hasta hundirse, este camino de los sentidos se cierra y el camino hasta lo Invisible se abre.
Entonces el ángel del sueño conduce a los espíritus, igual que el pastor vigila su rebaño.
¡Hacia el sinlugar, hacia las praderas espirituales, qué ciudades y jardines les revela!
El espíritu contempla un millar de formas y figuras maravillosas, cuando el sueño corta de él una imagen del mundo.
Dirías que el espíritu fue siempre un morador de ese lugar, no recuerda este mundo, y su fatiga no aumenta.
Su corazón escapa así del peso y la carga por la que tembló aquí, de manera que ya ninguna peocupación por ella vuelve a roerle nunca.
No coloco este poema por ser en sí mismo especialmente memorable, sino porque resulta curioso –por no decir maravilloso –que las palabras de un místico musulmán puedan coincidir tanto con las de Lord Dunsany y otros escritores fantásticos, casi mil años después. Ya lo decía Schopenhauer: la teología es una rama de la literatura fantástica...
"Aquellos animales que se transformaron en otros mudando sus formas tenían una capacidad de olvido, de ignorar su pasado, que el hombre no tiene y tendrá que crear. Cuando los ictosauros fueron transformándose (si es que fue así) en delfines o tiburones, éstos ignoraban cómo las focas desconocían que en un pasado fueron plesiosauros."
Ninguna fuente es tan caudalosa como la literatura para recoger ideas sugerentes. Ésta lo es, a mi modo de ver, y mucho.
"...cuando un pueblo comienza a perder su lengua comienza a despedirse de la historia. Una lengua es una nación [...]. Cuanto más se cuida y se extiende una lengua más crece y se sostiene una nación. [...] el enemigo fomenta en sus rivales la autodestrucción de la lengua para poder colonizarlos. Aquellos bárbaros que cayeron sobre Roma queriendo destruirla ignoraban que no tenían una lengua para vencer a la latina, porque una lengua es tal cuando es capaz de contener y extender una cultura. Y cuando las armas y las hogueras bárbaras que hollaron Roma se apagaron (porque lo que es sólo actualidad se pierde), Roma renació por su lengua y continuó romanizándonos."
Una reflexión clásica que debería sernos útil aquí y allá. Una reflexión, en suma, que debería sustentar el debate sobre la "glocalidad".
"Señor, dos cosas me hicieron dudar siempre de ti; una cosa negra y una cosa blanca: que nacieran seres monstruosos y que se mueran los niños. ¡Que se mueran los niños! El hombre puede soportar, con su pensamiento, dolor y pesar, pero el niño enfermo es sólo dolor, todo dolor, una llaga blanca sin orillas."
La metáfora de la llaga blanca sin orillas me golpeó con fuerza hace ya más de viente años y desde entonces no he podido sacármela de la cabeza...
"Hace siglos sabemos todos que con los hombres que viven de sus creencias (que comen de lo que creen y opinan) no se puede ni se debe discutir."
"Si hay un infierno, como decían las religiones orientales y repite su secuela católlica, es más lógico que vayan en él los curas por haber tratado de gozar en este mundo el privilegio de ser amigos de Dios y haber probado a explotar esa amistad en el terreno de las cosas fungibles y prácticas. ¿Son hombres de fe? Es fácil tener fe en aquellas cosas de que uno vive."
Dos citas de un anticlericalismo comprensivo, desengañado y desde luego bastante convincente.
"¿El arte? ¿Para qué calentarse la cabeza creándolo o contemplándolo? Al fin es, como todo, cuestión de trapicheo en el mercadillo de las sucias vanidades, y dentro de algunos años todo será ruina, polvo y silencio en un planeta deshabitado por el que correrá un vendaval cuyos mugidos nadie escuchará nunca. Tal vez los oiga una cucaracha que se agarre, enloquecida, al labio de una escultura de Fidias desenterrada a medias. O al último ejemplar podrido del Quijote."
La imagen de la cucaracha da una tremenda fuerza a una idea por lo demás nada desdeñable: la inutilidad absoluta de cualquier empeño humano, aun el más sublime.
"Desde el momento en que un hombre está imbuido por la idea de que sabe a quién debe permitírsele vivir y a quién no... tiene la mitad del camino recorrido para convertirse en el peor de los asesinos; es decir, el criminal arrogante que no mata en provecho propio, sino por una idea. Usurpa las funciones de le bon Dieu."
Estas palabras de Hércules Poirot nos resultan tristemente aplicables. A mí me gusta expresar esta idea con la frase que oí una vez a no sé quién: "la pregunta no es quién merece morir, sino quién tiene derecho a matar".
"Vosotros debéis amar y respetar a vuestros maestros [...]. Pero para juzgar si su labor fue más o menos acertada, debéis esperar mucho tiempo, acaso toda la vida [...]."
"Hay hombres que nunca se hartan de saber. Ningún día –dicen– se acuestan sin haber aprendido algo nuevo. Hay otros, en cambio, que nunca se cansan de ignorar. No se duermen tranquilos sin averiguar que ignoraban profundamente algo que creían saber."
"Toda incomprensión es fecunda [...] siempre que vaya acompañada de un deseo de comprender. Porque en el camino de lo incomprendido comprendemos siempre algo importante, aunque sólo sea que incomprendemos profundamente otra cosa que creíamos comprender."
"aprendió tantas cosas –escribía mi maestro, a la muerte de un amigo erudito–, que no tuvo tiempo de pensar en ninguna de ellas."
"Ayudadme a comprender lo que os digo, y os lo explicaré más despacio."
Algunas interesantes reflexiones sobre eso que pomposamente se llama ahora proceso de enseñanza-aprendizaje.
"Lo corriente en el hombre es la tendencia a creer verdadero cuanto le reporta alguna utilidad. Por eso hay tanto hombres capaces de comulgar con ruedas de molino."
"Tomar partido es no sólo renunciar a las razones de vuestros adversarios, sino también a las vuestras; abolir el diálogo, renunciar, en suma, a la razón humana."
"Procura que te enemigo no tenga nunca razón. Que no la tenga contra ti. Porque el hombre es el animal que pelea con la razón: quiere decir que embiste con ella. Te libre Dios de tarascada de bruto cargado de razón."
"No hay nada más temible que el celo sacerdotal de los incrédulos."
"Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay hombres profundamente divididos consigo mismos, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi –me atreveré a decir– es ello lo más frecuente. [...] La opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el fondo del baúl de las conciencias."
"Aprende a dudar, hijo, y acabarás dudando de tu propia duda. De este modo premia Dios al escéptico y confunde al creyente."
Reflexiones acerca de la verdad, las opiniones, los juicios, las creencias, la razón y las razones...
"Los futuros maestros de la paz, si algún día aparecen [...], no serán, claro está, propugnadores de ligas pacifistas entre entidades polémicas. Ni siquiera nos hablarán de paz, convencidos de que una paz entre matones de oficio es mucho más abominable que la guerra misma. Ni habrán de perseguir la paz como un fin deseable sobre todas las cosas. ¿Qué sentido puede tener esto? Pero serán maestros cuyo consejo, cuyo ejemplo y cuya enseñanza no podrán impulsarnos a pelear sino por causas justas, si estas causas existen, lo que esos maestros siempre pondrán en duda."
"No falta quien piense que el miedo a las terribles consecuencias de la guerra puede evitar la guerra. Esto es pedir al miedo lo quen el miedo no puede dar, como el olmo no puede dar peras. Es, por el contrario, el miedo el más importante resorte polémico. Por eso se le aguzan los dientes o se le arma hasta los dientes."
Sobre la guerra y la paz. Palabras casi proféticas en su momento, que siguen manteniendo su vigencia.
"Cuando un hombre algo reflexivo [...] se mira por dentro, comprende la absoluta imposibilidad de ser juzgado con mediano acierto por quienes lo miran por fuera, que son todos los demás, y la imposibilidad en que él se encuentra de decir cosa de provecho cuando pretende juzgar a su vecino. Y lo terrible es que las palabras se han hecho para juzgarnos unos a otros."
No sé si soy o no un hombre algo reflexivo, pero, desde luego, esta reflexión no me es en absoluto ajena.
"[...] así como Europa se ha formado por clasificación, de una manera que podríamos llamar analítica, los Estados Unidos se formaron por aglomeración, de un modo que llamaremos sintético. Europa es el análisis; América es la síntesis, y el americano no comprenderá jamás al europeo ni el europeo al americano. [...]. Los Estados Unidos de Europa, esos famosos Estados Unidos [...], ya están constituídos y son los Estados Unidos de América, donde las poblaciones europeas más antagónicas conviven de un modo fraternal sin diferencia de idiomas ni de fronteras, de intereses ni de cultura."
Curiosa reflexión, sin duda hija de su tiempo –primer tercio de siglo XX– pero que mantiene aún su interés y hasta podríamos decir que su actualidad.
"Hay momentos en que el Dios que rige el destino de los hombres les cierra toda capacidad de razonamiento, los obnubila con el más fútil de los espejismos para llevarlos a su propia ruina."
Reflexiona –con un poquito de trampa, a mi modo de ver– sobre algo que cualquier persona sensata se ha dicho muchas veces: ¿pero cómo puedo ser tan imbécil?
"De la superfluidad del ataviarse y del peinarse de las mujeres nadie tiene la culpa sino ellos [los hombres], que a diario encuentran modas nuevas, deshonestas y suntuosas. Ora van tan largos que no se les ven los pies; ora tan cortos que enseñan las vergüenzas. Ora barren las calles con las mangas; ora las llevan arremangadas en la mitad de los brazos; ora las hacen tan anchas que parece que lleven un manto en cada lado. Ora llevan el cabello liso, ora rizado, ora rubio, ora negro, ora largo, ora corto. Ora llevan capucha en la cabeza, ora turbante, ora chapel, ora velo; ora paternóster, ora correa; ora sombrero de castor, ora birrete. Ora llevan polainas largas, ora cortas; ora llevan los zapatos por encima de las calzas, ora por debajo. Ora van vestidos de telas finas, ora de bayeta; ora armados, ora sin armas; ora solos, ora acompañados. Y lo que no es menor vergüenza, van con alcandoras bordadas y perfumadas, como si fueran doncellas que tuvieran que ir al marido; y las ponen por encima de los demás vestidos, para que mejor se vea su ruindad."
Es estupendo que este texto –tan modernísimo, por cierto– contra los desmanes de la moda se refiera... ¡a los hombres!
"Indiferente a las preocupaciones políticas de este siglo y de esta patria, a las fechorías pasajeras de quienes la representan [...]."
Esta propuesta de vida ciudadana es tal vez más juiciosa ahora que cuando se escribió, hace 150 años.
"Nada es lo bastante útil como para que sea de provecho sólo de paso. El exceso de libros distrae: así, si no puedes leer todos los libros que tienes, basta con que tengas los que puedas leer."
No estoy totalmente de acuerdo, pero no deja de tener razón. Para mí, desde luego, leer ha sido siempre menos importante que releer.
Del mismo modo tienes que desaprobar a los que siempre están atareados que a los que siempre están de brazos cruzados. Puesto que la actividad que se complace en el barullo no es actividad, sino vaivén de una mente agitada; y el considerar molesta toda acción no es tranquilidad, sino abandono y pereza."
"Puedes estar en compañía de los amigos ausentes todas las veces que quieras [...]. Al amigo hay que poseerlo de corazón: el corazón, en efecto, nunca está ausente, y a quien quiere lo ve cada día."
"Lo que pone de manifiesto nuestra estupidez es que sólo creemos comprar aquello que nos cuesta dinero, mientras que llamamos gratuito a aquello en que nos empleamos a nosotros mismos. [...] En verdad, nada tiene menos valor para nadie que uno mismo. [...] Muchas veces lo más caro es aquello por lo que no se paga nada."
Estos pensamientos pueden ser de utilidad en nuestras vidas cronometradas, en las que parece que no hubiera tiempo para nada.
"El mayor deber de la sabiduría, y su mejor indicio, es éste: que los hechos concuerden con las palabras, que uno sea siempre el par e igual de sí mismo."
"Considérate feliz cuando puedas vivir a la vista de todos, cuando te cobijen, y no te escondan, esos muros [...]. Apenas encontrarás a alguien que pueda vivir con las puertas abiertas. [...] Si lo que haces es honesto, que lo sepan todos; si es deshonesto, ¿qué importa que no lo sepa nadie, si lo sabes tú?
"Morir más pronto o más tarde no viene al caso, lo que viene al caso es morir bien o morir mal. Y morir bien es escapar al peligro de malvivir."
"Nuestras decisiones fallan porque no llevan una dirección precisa. A quien no sabe a qué puerto poner rumbo, ningún viento le resulta propicio. Es inevitable que el azar sea determinante en nuestras vidas, porque vivimos al azar."
"¿Te preocupan tus palabras? Puedes darte por satisfecho si sales adelante con los hechos."
Un pequeño ramillete de sabiduría
"Nadie ama a su tierra por ser grande, sino por ser suya."
Esta sencilla observación de Perogrullo encierra, en realidad, una sabiduría profunda que a menudo olvidamos.
"Cuando yo era chico, ignorar el francés era ser casi analfabeto. Con el decurso de los años pasamos del francés al inglés y del inglés a la ignorancia, sin excluir la del propio castellano."
Quizá no sea del todo cierta, pero es, desde luego, una frase excelente.
"Las tradiciones no son la repetición mecánica de una forma inflexible sino un alegre juego de variaciones y de renovaciones."
Como en él es habitual, Borges encierra en cuatro palabras magistrales una verdad cuya explicitación requeriría un tratado entero.
"Un gran libro como la Divina Comedia no es el aislado o azaroso capricho de un individuo; muchos hombres y muchas generaciones tendieron hacia él. Investigar sus precursores no es incurrir en una miserable tarea de carácter jurídico o policial; es indagar los movimientos, los tanteos, las aventuras, las vislumbres y las premoniciones del espíritu humano."
Es una maravillosa manera de ver la literatura, y de paso la crítica literaria, y la propia historia.
"Como todos los hombres, los pueblos tienen su destino. Tener y perder es la común vicisitud de los pueblos. Estar a punto de tener todo y perderlo todo es el trágico destino alemán. Más extraño y más parecido a los sueños es el destino escandinavo. Para la historia universal, las guerras y los libros escandinavos son como si no hubieran sido; todo queda incomunicado y sin rastro, como si acontecieran en un sueño o en esas bolas de cristal que miran los videntes. En el siglo XII, los islandeses descubren la novela, el arte de Cervantes y de Flaubert, y ese descubrimiento es tan secreto y tan estéril para el resto del mundo, como su descubrimiento de América."
No sólo comunica una información que suele desconocerse, sino una nueva manera de mirar el mundo.
"No es difícil saberlo todo: consiste en que no te importe lo que ignoras."
Condensa certeramente una gran verdad: "saber que sé lo que sé y que no sé lo que no sé: he ahí la verdadera sabiduría".
"Los hombres vamos por la vida a trompicones, de aquí para allá... Solemos envejecer y morir sin comprender bien lo que pasa. Pero ellas son distintas."
Esta idea es probablemente falsa, pero me da la sensación de que muchos hombres, en algún momento de sus vidas, la han pensado. ¿También las mujeres?
"Estoy de acuerdo en que es importante tener un carácter virtuoso, pero también opino que si hubiera que escoger entre darle a un hombre una voluntad noble o enseñarle a pensar con claridad, sería mejor que hicieras lo segundo. Son demasiados los problemas de este mundo creados por hombres con voluntad noble y un pensamiento nublado. La historia nos ofrece numerosos ejemplos de gente que, convencida de hacer lo que debía, cometió por ello crímenes terribles. No olvides [...] que nadie se ve a sí mismo como un villano, y son pocos los que toman decisiones sabiendo que se equivocan. [...] Por sí mismo, ser una persona decente no garantiza que actúes bien, lo cual nos lleva de nuevo a la única proteción que tenemos contra los demagogos, los tramposos y la locura de las multitudes, así como nuestra guía fiable en las incertidumbres de la vida: pensamiento claro y razonado."
No es, por supuesto, original, pero es un pensamiento certero y bien expresado.
"Señor, el mejor testimonio que podemos dar de nuestra dignidad es este ardiente sollozo que rueda de edad en edad y viene a morir al borde de tu etermindad."
Esta frase desagarrada contiene tal vez la esencia de la religatio.
...un intelectual, esto es, un ser para quien la vida es un ejercicio del entendimiento."
Una certera definición de un término tantas veces utilizado de modo confuso y aun tramposo.
"La tradición es siempre recreación: resurrección de lo que fue tanto como su re-ordenación conforme a la perspectiva de nuestro proyecto histórico. La voluntad de futuro pone de pie a los muertos e impone un orden a sus obras."
Otra certera reflexión sobre la tradición y la historia, que son mero humo si no se orientan hacia el futuro.
"...una vieja palabra, usada, desgastada y manoseada, palabra alcahueta, con la que hacen gorgoritos retóricos los oradores, por la que se mata y la que se
muere, por la que se encarcela y se fusila, palabra antifaz, máscara, venda, mil veces profanada y que parece no significar ya nada concreto y ser sólo mero
sonido, humo, mentira. Pero esta palabra resiste y sobrevive a los usos perversos de la retórica, de la política y del poder. En ella muchos nos reconocemos.
[...] La libertad provoca y mantiene amores tan sin doblez y fidelidades tan enteras porque es algo más que una idea o una noción, algo más que una cosa o un bien
que se da y se recibe y que está fatalmente condenado a la afrenta de la vejez y la degradación de la muerte. Las ideas nacen y mueren pero la libertad permanece.
Y esta perenne vitalidad le viene de ser algo más antiguo que todas la ideas y los valores. La libertad es la condición misma de nuestro ser y la fuente de todas
nuestras obras. Inseparable del hombre, su ser se confunde con el nuestro. Es nuestra creadora, nuestra creación y el horizonte en donde se despliegan nuestras
creaciones. [...] La libertad es una creación y una conquista. Creación y conquista: no de esto o aquello, y menos que nada de nuestros semejantes, sino de
nosotros mismos. El ejercicio de la libertad es siempre una conquista de los territorios incógnitos del ser. Mientras aquel que ejerce el poder sobre sus
semejantes quiere apropiarse del ser de los otros y así ser más, el hombre realmente libre quiere más ser."
Esta larga cita –demasiado larga, tal vez– es probablemente lo más acertado que he leído sobre la libertad.
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