¿QUÉ ES LA ÉTICA DE LA INFORMÁTICA?
José
M. Guibert Ucín, SJ
Profesor
de Ética Informática
Universidad
de Deusto
guibert@inf.deusto.es
Bilbao,
julio de 1997
La Ética de la Informática (EI) es una nueva
disciplina que pretende abrirse campo dentro de las éticas aplicadas y que ha
emergido con fuerza desde hace unos pocos años en el mundo anglosajón. El
origen remoto de la EI está en la introducción cada vez más masiva de los ordenadores
en muchos ámbitos de nuestra vida social, cada vez más computerizada. Muchas
profesiones reivindican para sí una ética particular con la cual pueden regirse
ante los problemas morales específicos de esa profesión o actividad
ocupacional. La existencia de la EI tiene como punto de partida el hecho de que
los ordenadores suponen unos problemas éticos particulares y por tanto
distintos a otras tecnologías [19]. En la profesión informática se quiere pasar
de la simple aplicación de criterios éticos generales a la elaboración de una
ética propia de la profesión. Los códigos éticos de asociaciones profesionales
y de empresas de informática van en esa dirección [2].
El plantear una disciplina como la EI
implica salir al paso de afirmaciones como "la ética no tiene nada que ver
con los ordenadores" o "no hay una ética especial para los
informáticos". Realizar la primera afirmación supone no reconocer los
dilemas éticos en las tareas del informático que son potenciados por el mismo
desarrollo tecnológico. Contrarrestar la segunda afirmación, en cambio, supone
demostrar que sí hay necesidad de una ética especial para los informáticos. Así
como otras ciencias y profesiones han tenido siglos para desarrollar conceptos
éticos con los cuales tratar sus problemas (entre ellos, los provocados por las
nuevas tecnologías), las tecnologías de la información llevan sólo unas pocas
décadas de existencia para crear, como otras disciplinas lo han hecho, sus
propios estándares éticos.
DEFINICIONES DE LA ÉTICA INFORMÁTICA
La definición más restrictiva de la EI es el
considerarla como la disciplina que analiza problemas éticos que son creados
por la tecnología de los ordenadores o también los que son transformados
o agravados por la misma, es decir, por las personas que utilizan los
avances de las tecnologías de la información. Algunos de los autores se
plantean si la cambiante sofisticación tecnológica plantea nuevos dilemas
éticos o si las cuestiones éticas permanecen constantes.
Otras definiciones de la EI son mucho más amplias.
No se reducen a un nuevo campo de ética aplicada sino que, por ejemplo, en
Moor, la EI es el análisis de la naturaleza y el impacto social de la
tecnología informática y la correspondiente formulación y justificación de
políticas para un uso ético de dicha tecnología. La EI estaría relacionada con
los problemas conceptuales y los vacíos en las regulaciones que ha ocasionado
la tecnología de la información. El problema es que hay una falta de
reglamentación en cómo utilizar estas nuevas tecnologías que posibilitan nuevas
actividades para las cuales no hay o no se perciben con nitidez principios de
actuación claros. Las personas con responsabilidades en el área de diseño o
gestión de sistemas de información cada vez han de tomar más decisiones sobre problemas
que no se resuelven con lo legal y lo cuasi-legal (reglamentos, manuales de
procedimiento de las empresas, etc.) sino que rozan lo ético mismo. La tarea de
la EI es aportar guías de actuación cuando no hay reglamentación o cuando la
existente es obsoleta. Al vacío de políticas se añade generalmente un problema
de vacío conceptual. Por ello la EI también ha de analizar y proponer una marco
conceptual que sea adecuado para entender los dilemas éticos que ocasiona la
informática [17].
Otra definición más englobante viene de
Terrel Bynum, que basándose en Moor, define la EI como la disciplina que
identifica y analiza los impactos de las tecnologías de la información en los
valores humanos y sociales. Estos valores afectados son la salud, la riqueza, el
trabajo, la libertad, la democracia, el conocimiento, la privacidad, la
seguridad o la autorrealización personal. En este concepto de EI se quieren
incluir términos, teorías y métodos de disciplinas como la ética aplicada, la
sociología de los ordenadores, la evaluación social de las tecnologías o el
derecho informático [7].
Los que escriben sobre esta materia no
tienen como objetivo adoctrinar o hacer proselitismo sobre una manera concreta
de pensar tratando de transmitir un conjunto de valores concretos. La intención
es incorporar una conciencia social relacionada con la tecnología informática y
también ayudar a los informáticos a utilizar los ordenadors no solo con
eficiencia sino con criterios éticos [8]. El objetivo es tomar decisiones sobre
temas tecnológicos de manera consistente con la afirmación de los propios
valores que uno profesa o con los derechos humanos en general [19].
Para ello esta disciplina se plantea varios
objetivos intermedios. Por un lado, descubrir y articular dilemas éticos clave
en informática. Determinar en qué medida son agravados, transformados o creados
por la tecnología informática [18]. Ante los dilemas éticos que ocasiona la
informática, analizar y proponer un marco conceptual adecuado y formular
principios de actuación para determinar qué hacer en las nuevas actividades
ocasionadas por la informática en las que no se perciben con claridad líneas de
actuación [17]. Por último, siempre se pretende un análisis ético de casos
realistas y significativos.
Para realizar lo anterior, la EI prentende
tener en cuenta dos aspectos. Por un lado, utilizar la teoría ética para
clarificar los dilemas éticos y detectar errores en el razonamiento ético [18].
Por otro, colaborar con otras disciplinas en ese debate, siendo conscientes de
los puntos de vista alternativos en las cuestiones referentes a valores y
sabiendo discriminar en los distintos casos entre las consideraciones éticas y
las técnicas.
Sin embargo, la EI puede ir más allá. No
solo proponer principios de actuación y ver qué valores son afectados sino
reconsiderar valores que son de hecho asumidos. Por ejemplo, el software supone
un tipo de propiedad que no encaja perfectamente en el concepto de propiedad
tradicional. La EI puede analizar qué tipo de propiedad es el software, pero
puede plantearse un debate más profundo preguntándose por qué ha de existir
propiedad intelectual. Esto supone plantearse de manera nueva valores antiguos
y reconsiderar su vigencia [17].
LOS CÓDIGOS DEONTOLÓGICOS EN INFORMÁTICA
Las asociaciones de profesionales de
informática y algunas empresas relacionadas con la informática han desarrollado
códigos de conducta profesional. Estos códigos tienen distintas funciones [3,
11]:
- el que existan normas éticas para una
profesión quiere decir que un profesional, en este caso un técnico, no es solo
responsable de los aspectos técnicos del producto, sino también de las
consecuencias económicas, sociológicas y culturales del mismo.
- sirven también como un instrumento
flexible como suplemento a las medidas legales y políticas, ya que éstas en
general van muy lentas comparadas con la velocidad del desarrollo de las
tecnologías de la información. Los códigos hacen de suplemento a la ley y
sirven de ayuda a los cuerpos legislativos, administrativos y judiciales.
- sirven como concienciación pública, ya que
crear unas normas así hace al público consciente de los problemas y estimula un
debate para designar responsabilidades.
- estas normas tienen una función
sociológica ya que dan una identidad a los informáticos como grupo que piensa
de una determinada manera; es símbolo de sus estatus profesional y parte de su
definición como profesionales.
- estas normas sirven también como fuente de
evaluación pública de una profesión y son una llamada a la responsabilidad que
permiten que la sociedad sepa qué pasa en esa profesión; aumenta la reputación
del profesional y la confianza del público.
- en las organizaciones internacionales
estas normas permiten armonizar legislaciones o criterios divergentes existentes
(o ausentes, en su caso) en los países individuales.
Sin embargo, la crítica que se hace a estas
asociaciones en que han hecho poco por hacerlos cumplir, por imponer sanciones
si no se cumplen o por comprobar si se aplican o si son relevantes o pertinentes.
De hecho hay códigos que no son conocidos por los miembros de sus profesiones y
menos por sus clientes. Parker denuncia que tampoco se reinterpretan, es decir,
que exceptuando las situaciones más obvias, que son a las que que hacen
referencia estos códigos, no se sabe casi nada de la eticidad de la mayoría de
las acciones en las que se mueven los informáticos [18]. En general, también
suelen faltar las medidas disciplinares, necesarias cuando las actividades de
un miembro están en conflicto con la letra o el espíritu del código. También se
critica que muchos códigos son el fruto del pensamiento tecnológico de los
países desarrollados que no tienen en cuenta diferencias en valores sociales y
culturales. Incluso hay asociaciones feministas que opinan que los códigos
éticos de las asociaciones de informáticos reflejan valores denominados
"masculinos" pues son códigos "creados por profesionales varones
para técnicos varones" [11]. En general lo códigos no atienden a los
grandes temas éticos de justicia a los que nos enfrentamos en nuestro tiempo:
desigualdad económica, desempleo, pobreza, racismo, opresión del tercer
mundo... La relación de estos problemas con las tecnologías de la información
no es directa, ni unívoca ni de una forma en la que haya un consenso global
pero al menos sí se admite que los ordenadores y las telecomunicaciones, al ser
ya parte de nuestra vida colectiva, pueden y deben aportar algo en estos
problemas [3].
El que las asociaciones de profesionales de
informáticos busquen códigos de ética que les obliguen a un modo de actuar
tiene algo de positivo. Quiere decir que en esta sociedad tecnocrática los
técnicos se están haciendo conscientes de las consecuencias de su trabajo. Son
los informáticos los que conocen en profundidad la naturaleza de los sistemas
informáticos, la verdad sobre los sistemas de seguridad, los posibles daños por
un mal uso del sistema y la verdadera intención de sus usuarios [11]. Para
evitar confusiones sobre la relación entre la profesión y la sociedad hay que responder
adecuadamente a ¿a qué fin o bien sirve un informático? ¿cómo es el proceso de
toma de decisiones en la relaciones entre tu profesión y la finalidad a la que
dices servir? [3]. Los códigos son un paso en la concienciación de las
sociedades y organizacines que quieren mejorar situaciones en las que los
impactos sociales del desarrollo tecnológico no se tienen en cuenta. No tienen
que duplicar lo que ya existe en la ley. La ley trata de la legalidad de las
prácticas sociales, es normativa por definición y se impone con sanciones. Los
códigos, en cambio, tratan del comportamiento según principios éticos, su
normatividad es no más mostrar una declaración de intenciones sobre la
"misión" de una institución y la coerción real con que se imponen es
pequeña, aunque en algunos casos se incluyen expulsiones de la asociación en
cuestión. La ley es el acercamiento de más poder normativo y asigna con
claridad los derechos, responsabilidades y deberes de cada uno [4].
CONTENIDOS DE LA ÉTICA DE LA INFORMÁTICA
Al no ser la EI una disciplina aún asentada
y con una tradición constrastada y compartida por muchos autores, no hay
unanimidad en los contenidos de este área. En los párrafos que siguen indicamos
una recopilación de temas y problemas que aparecen en los distintos autores
[17].
- Ética profesional general
Un primer capítulo de problemas de EI lo
podemos englobar en el epígrafe "ética profesional general" porque
hace referencia a problemas que son comunes a otras actividades ocupacionales.
Por un lado están los criterios de moralidad personal, entendiendo como tales
los criterios, obligaciones y responsabilidades personales de los
profesionales. Por otro lado están los problemas interiores a la empresa:
relaciones empleador-empleado, lealtad organizacional, interés público (whistle
blowing), el comercializar productos similares a los de tu empleador, etc..
En este bloque existen nuevos problemas que han sido creados o acentuados por
las nuevas tecnologías: aumento de vigilancia en las oficinas automatizadas por
medio del control del correo electrónico dentro de la empresa o de la
información sobre el uso de ordenador que hace cada empleado, investigar en
registros personales para detectar uso de drogas en los empleados, etc.. Por
último, hay también problemas de ética que hacen referencia a prácticas
comerciales incluyendo contratos, acuerdos y conflictos de interés, como, por
ejemplo, proponer programas informáticos inferiores, comercializar software
sabiendo que tiene fallos (bugs), etc..
- La utilización de la información
Un capítulo de problemas que aparece en esta
área es el relativo al uso no autorizado de los servicios informáticos o de la
información contenida en ellos. Se plantean problemas de invasión de la
privacidad, de falta de confidencialidad en la información, sobre todo de datos
sensibles. Los esfuerzos por proteger la integridad y confidencialidad de la
información chocan con la necesidad de información de las entidades públicas y
privadas y los entornos académicos o de investigación, es decir, con su derecho
a la libertad de información.
Con respecto al mismo hecho de la
información que existe en los distintos sistemas informáticos se plantean
problemas concretos como pueden ser el uso de datos personales sin pedir
permiso del sujeto, el ojear registros personales, el desarrollo de tarjetas de
crédito inteligentes que almacenan información que no tiene que ver
directamente con el crédito sin que lo sepan los titulares de las tarjetas, la
definición de contenido apropiado o censura en los contenidos de la información
(apologías de terrorismo, racismo, pornografía infantil...). Puede haber
también injusticias o situaciones de inequidad en el mismo acceso a las redes
de información [6, 13, 22].
- Lo informático como nueva forma de bien
o propiedad
Otro capítulo de problemas a los que la EI
quiere atender hace referencia al software informático como un bien que tiene
características específicas. Los programas de ordenador supone un tipo de propiedad
de bien que no encaja fácilmente en los conceptos de propiedad de otros tipos
de bienes. En principio parece que el problema podría subsumirse y reducirse a
la protección de propiedad intelectual. Sin embargo, la pregunta que surge al
plantearnos la protección de software es qué es de hecho un programa. ¿Es un
algoritmo o una idea que no puede ser poseído por nadie porque pertenece al
patrimonio cultural de la humanidad? ¿es propiedad intelectual que puede ser
poseída y protegida?
De esta situación se generan nuevos
problemas posesión de propiedad, atribución, pirateo, plagio, derechos de
autor, secretos industriales, derechos sobre productos, etc. Unido a esto están
los problemas de cesión de software comercial, la producción de software nuevo
a partir de un programa ya existente, la mejora de productos utilizando
materiales registrados de la competencia, la reclamación de la propiedad de un
software realizado por uno en la universidad o en la empresa, etc.
- Lo informático como instrumento de actos
potencialmente dañinos
Un capítulo que en algunos casos se incluye
como específico de la EI y en otros no es el de los hechos en los cuales lo
informático es el medio o instrumento por medio del cual se cometen acciones
que provocan daño a terceras personas. Los que proveen servicios informáticos y
los que utilizan ordenadores, datos y programas han de ser responsables de la
integridad y convenciencia de los resultados de sus acciones.
Aquí se puede mencionar las consecuencias de
los errores en datos y algoritmos, los problemas que se pueden causar por la
falta de protección en la seguridad de sistemas con datos sensibles o que
implican riesgos en la salud de clientes, los actos de terrorismo lógico, las
acciones de fanáticos, el espionaje de datos, la introducciones de viruses y
gusanos [21]. En el fondo se trata no solo de luchar contra acciones
expresamente dañinas sino de fomentar una responsabilidad en las aplicaciones
informáticas que pueden tener consecuencias controvertidas o que incluso pueden
ser desconocidas.
- Miedos y amenazas de la informática
En algunos casos se incluyen en la EI unas
consideraciones sobre las visiones antropomórficas de los ordenadores como máquinas
pensantes o como productores de verdades absolutas e infalibles. Se trata de
analizar las implicaciones de la llamada inteligencia artificial, las redes
neuronales o el papel que están llamados a jugar los sistemas expertos de un
tipo u otro.
Un caso concreto en este capítulo es el
planteado por los sistemas de decisión informatizados (SDI), que son ya parte
de los mecanismos de decisión en muchas organizaciones privadas y públicas. Los
beneficios de los SDI son claros: permiten tratar y gestionar la complejidad y
la incertidumbre de manera racional, son eficientes y actúan según criterios
consistentes. Sin embargo, también plantean problemas éticos. Por un lado, los
referentes a los valores internos a los sistemas (por ejemplo, cómo gestionar
los riesgos para la salud humana o cómo hacer equivalencias, si es que es
justo, entre la vida humana y ciertas cantidades de dinero); por otro lado,
posibles sesgos escondidos en el proceso de toma de decisiones; por último,
hasta qué punto son los diseñadores de estos sistemas responsables de los
resultados de los mismos [12].
- Dimensiones sociales de la informática
La informática ha contribuído en el
desarrollo positivo de los medios de comunicación social. Las tecnologías de la
información han hecho posible las comunicacines instantáneas, el acumular y
diseminar información y hechos como el turismo de masas. Sin embargo, al
plantear cuesiones éticas, los autores se fijan más en aspectos problemáticos
de la implantación de las tecnologías de la información que en sus logros
positivos. Esto no por un afán tecnofóbico o de buscar solo lo negativo en la
técnica, sino por buscar, desde una visión positiva hacia la técnica, cómo
hacer que las consecuencias negativas de las nuevas tecnologías se transformen
en positivas saliendo así del determinismo tecnológico en el cual la técnica es
el fin y no el medio y el ser humano sirve a la técnica y no ésta a las
necesidades humanas.
La accesibilidad, la distribución
equitativa, la justicia social, el trabajo autorrealizante, el crecimiento
sostenido, etc. son valores que están en juego en la implantación de las nuevas
tecnologías. Como contribuciones problemáticas de las tecnologías de la
información, está el papel que juegan en la globalización de la economía, las fusiones
empresariales o en el aumento continuo del abismo entre los países
desarrollados y en desarrollo. Dentro de las empresas hay también hechos que
son muy afectados por la introducción de las tecnologías de la información: la
reingeniería de procesos, racionalización de la gestión, con lo que lleva de
pérdidas de puestos de trabajo, aumento de desigualdades, deshumanización y
otros impactos en las condiciones de trabajo, la ultracompetitividad, la
distribución de poder, los cambios en los procesos de toma de decisiones, el
problema de la centralización y descentralización [1, 16, 20]. Otro aspecto
problemático más concreto es el tema de las privatizaciones de los sistemas de
telecomunicación y las alianzas de las empresas multinacionales de comunicaciones
que ponen en cuestión lo que debería estar llamado a ser un "servicio
universal". Aquí se originan problemas de acceso, de control, de
participación, de la lucha entre intereses privados de lucro o el servicio a
las mayorías, etc.
También se puede mencionar aquí que los
informáticos han sido unos trabajadores clave en la investigación, desarrollo y
producción de la tecnología militar. Desde la EI se podría concienciar a los
informáticos sobre la eticidad de desarrollar modos "superinteligentes"
para idear sufrimiento y destrucción humanos y de alimentar mercados militares
en países en desarrollo por parte de los que poseen tecnología [5].
Algunas cuestiones pertenecen al nivel macro
como la desigual distribución de información (ricos y pobres en información),
el acceso desigual a los medios técnicos (incluyendo a las redes de
información), el modo en el que la tecnología de la información refuerza la
actual distribución de poder, la participación en las decisiones que afectarán
a nuestras vidas en casa o en el trabajo, el control de las redes de
información, la restricción de acceso de grupos o individuos que no tienen
recursos para participar en un sistema dominado cada vez más por el mercado, el
problema de la poca diversidad cultural de los sistemas y medios de información
y comunicación que nos invaden. También existen análisis sobre otros efectos
para la democracia, la privacidad y las libertades cívicas, los impactos en la
sanidad, en la educación, en la cultura, en las familias, en el predominio del
paradigma de la razón instrumental, etc... [3, 16].
La iniciativa de "infraestructura
nacional de información" norteamericana (National Information
Infraestructure -NII) es un ejemplo sintomático de lo que estamos diciendo
ahora. En su planificación inicial había ocho principios que se querían
promover: acceso universal, libertad de expresión, sector cívico vital, mercado
diverso y competitivo, igualdad en el puesto de trabajo, privacidad, políticas
democráticas. Sin embargo, hay denuncias de que esto no es lo que se está
promoviendo. La NII no da acceso universal, un pequeño número de empresas
dominan la red y ejercen una influencia indebida en su uso y diseño, hay
peligro de que carriers o empresas suministradoras controlen también el
contenido de la red, se puede acabar fomentando más el comercio que la
comunicación y el acceso a información pública puede acabar siendo restringido.
La NII puede terminar utilizándose para eliminar otros servicios públicos
esenciales, puede no proteger adecuadamente la privacidad individual y puede
restringir la comunicación global. Para evitar todo esto ha de haber nuevas
políticas y pautas que sirvan a los intereses públicos [3].
SITUACIÓN ACTUAL DE LA ÉTICA DE LA
INFORMÁTICA
La proliferación de estudios existentes
sobre la EI está teniendo repercusiones en la formación de los informáticos.
Desde hace ya casi dos décadas, la asociación norteamericana ACM recomienda que
un curso del tipo de la disciplina que estamos analizando en estas páginas sea
parte de los programas de estudios de la carrera de informática [1]. Solo en
las instituciones universitarias de EEUU se impartieron más de 400 cursos de EI
en 1996, sobre un total de 300 un año antes [10]. En el caso español, en
algunos pocos centros se está comenzado a impartir esta disciplina.
En la revista Computers and Society
se ha llevado a cabo durante varios números del año 1996 una recopilación
bibliográfica de artículos y otras publicaciones relacionadas con la EI. Tras
la lectura de algunas de las más de mil referencias que ahí se citan y apoyados
en los comentarios de Kenneth Laudon podemos decir lo que sigue sobre la
situación actual de la EI [15]:
- No puede decirse que la naciente
literatura de EI esté, en general, suficientemente asentada en las teorías
éticas, ya sean clásicas o contemporáneas. Los términos clásicos que se
utilizan en el análisis del comportamiento ético (por ejemplo, normas,
consecuencias, colectividad, individuo, positivismo, fenomenología, etc.) no se
tienen suficientemente en cuenta en esta reflexión de la EI. Sin embargo,
algunos autores son excepción y sí analizan las distintas situaciones según
teorías éticas concretas: Johnson y Berleur contrastan a veces puntos de vista
consecuencialistas con kantianos [3, 13]; Holvast analiza el deontologismo, el
consecuencialismo y lo que él llama el relativismo ético [11]; Kling analiza
con teorías de Rawls, Kant y de los utilitaristas el caso de control en el
trabajo por medio del ordenadores, etc [14].
- Mucha literatura existente tiene una
orientación individualista. Se centra más en lo que tienen que hacer los
empleados, directivos o diseñadores como personas individuales implicadas en
las tecnologías de la información. Se habla menos de que es bueno o ético en
cuanto a organizaciones, instituciones o corporaciones. Se dedica más tiempo a
tratar sobre la elección moral del trabajador que a las elecciones de las
organizaciones y sus gestores. Tampoco se dedica mucho espacio a los usos
políticos de las tecnologías de la información o a consideraciones éticas sobre
una sociedad intensiva en información. Falta una sistematización de la EI,
indicando problemas, niveles de análisis, caminos recomendados. En este punto
es una excepción la iniciativa ImpactCS, en la que un conjunto de expertos
en impacto social y ética de la informática quieren atender de manera
sistemática a distintos niveles de reflexión en lo que respecta a esta
disciplina.
- La literatura existente es más sociológica
que ética; es menos prescriptiva o normativa que descriptiva. En general no se
ofrecen principios de actuación o respuestas a las preguntas "debe"
(qué debería hacer yo como persona, que debería hacer yo y los míos como
organización, qué normas sociales deberíamos promover, que leyes debemos
tener...). El objetivo de la EI no es solamente proponer análisis sobre
"sociología de la informática" o sobre la evaluación social de las
tecnologías (technology assessment) sino ir algo más allá en el sentido
de proporcionar medios racionales para tomar decisiones en temas en los que hay
en juego valores humanos y dilemas éticos [19].
CONCLUSIÓN
Hemos analizado en las páginas precendentes
la situación de esta nueva disciplina que se denomina Ética Informática.
Para ello hemos comenzado este estudio con un título, "¿Qué es la ética de
la informática?", que no es original, sino que es el mismo que encabeza un
artículo de James Moor escrito en 1985, What is Computer Ethics?, que se
ha convertido en un clásico de la EI y que ha sido publicado en casi media
docena de sitios.
Tras la presentación de esta nueva
disciplina, Ética Informática, podemos concluir que estamos ante un
intento serio de proponer una reflexión sistematizada de los aspectos éticos de
una de las características más relevantes de nuestro mundo: la dimensión informacional
de la sociedad. La EI forma parte de la "vuelta a la ética" que se
está dando en el pensamiento filosófico y en otros campos de la actividad
social, que se traduce en ámbitos técnicos en evitar la absolutización de la
racionalidad instrumental y del pragmatismo técnico. El que la ciencia avance y
la técnica ofrezca cada vez mejores soluciones a problemas prácticos no quiere
decir que los problemas éticos o las cuestiones de sentido queden resueltos de
manera satisfactoria o no tengan ya lugar. Los problemas éticos, sociales o de
sentido de una sociedad no se resuelven simplemente con un progreso
tecnológico, en este caso un progreso en las tecnologías de la información.
De lo anterior podemos también concluir que
estamos antes nuevos retos tanto en el mundo profesional y como en el mundo
educativo. Los códigos deontológicos informáticos pretenden responder a las
cuestiones éticas que surgen en la vida profesional. Sin embargo, no son una
respuesta suficiente a los problemas derivados de la tecnificación de las
profesiones, aunque sí un medio de plantearse los problemas y concienciarse de
la relevancia de los mismos. Por otro lado, la EI supone un reto para la vida
educativa, en el sentido de que educar en concienciación ética ha de ser
también parte de los curricula de los centros de enseñanza e investigación
informática. Como se ha indicado antes, el sistema educativo español lleva en
esto bastante retraso comparado con el norteamericano. El reto de proponer una
reflexión ética resulte significativa para los informáticos está todavía por
llevarse a cabo. Por otro lado, esta reflexión debería tener matices propios
que no supongan un seguimiento literal de los patrones anglosajones que, por
ejemplo, pecan de individualismo y utilitarismo.
Terminamos con un apunte sobre la misma
expresión "ética de la informática". Si Moor hablaba de la EI como el
estudio del impacto de los ordenadores, años más tarde Bynum habla del
impacto de la tecnología de la información (TI), aunque hoy en día sería
más propio hablar ya del impacto de las tecnologías de la información y las
comunicaciones (TIC). Pues bien, la expresión misma "ética de la
informática" puede quedar obsoleta y habrá que buscar una expresión que
incluya no solo a la informática sino a todo el conjunto de las tecnologías de
la información y las comunicaciones.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
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Proceedings. Volume 1, Pontifical University of Salamanca, Madrid, 6-8
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