Buena parte de la producción de Zorrilla se halla transida por el enigma del hombre que se sabe caduco, que se ha sobrevivido a sí mismo y a su época. Su razón fue que vivió más allá de razonable.


Yo soy viejo y ya no valgo
Lo que han dicho que valía;
Ya en mi voz no hay melodía,
no hay aliento en mi pulmón;
mas voy a deciros algo
que en el tiempo viejo he dicho,
ya que aún hoy dura el capricho
de aplaudir mi exhibición.


( Recuerdos del tiempo viejo, II, pág. 654 ).