EL ARGUMENTO

En la obra encontramos, fundamentalmente, dos historias basadas en dos personajes: la historia de Juan Preciado y la de Pedro Páramo (se explicarán por orden de aparición):

Con la historia de Juan Preciado se inicia la novela, él mismo cuenta que llega a Comala para cumplir una promesa que había hecho a su madre en su lecho de muerte, promesa que no pensaba cumplir. Su propósito no es sólo éste, ya que también pretende encontrar y conocer a su padre, un tal Pedro Páramo. A su llegada conoce a un arriero que le indica dónde está el pueblo, también se entera, gracias a éste, de que Pedro Páramo ya ha muerto y de que éste tiene muchos hijos ilegítimos repartidos por todo Comala; incluso el arriero, Abundio, es hijo de P.P. En éste punto es interesante la descripción que J.P hace del paisaje, la cual contrasta totalmente con lo que le ha contado su madre (Comala: viene del náhuatl comalli : derivado de comal, disco de barro de unos 40 ó 50 centímetros, ligeramente cóncavo, que se pone sobre las brasas y donde se calientan las tortillas de maíz).

Ya en Comala, J.P se va encontrando con una serie de personajes y situaciones que lo van poniendo en alerta, ya que todos parecen estar muertos. La primera con la q se encuentra es Eduviges, la posadera, quien parece estar esperándolo, sus diálogos con ésta nos proporcionan conocimientos acerca del pasado de J.P. Es muy significativa la descripción de ésta, es la imagen connotada de la muerte. Asimismo, la apreciación del narrador de la imagen q cuelga del cuello de su interlocutora es sospechosa de ser un conocimiento traspuesto. La advocación elegida es la de María Santísima del Refugio, que es la que la tradición católica cree mediadora en el proceso purgatorio de las almas. Después hay otro personaje que le dice "la pobre Eduviges debe andar penando".

Con referencias de este tipo se va acrecentando la idea de que los personajes están introducidos en un plano ultraexistencial. Algo que, a mi parecer, es magnífico en la novela, es la forma en que Rulfo hace que J.P se de cuenta a la vez que el lector de que esas situaciones no son normales y de que esos personajes podrían estar muertos. De hecho, J.P se lo pregunta a Damiana Cisneros, pero ésta desaparece. Lo que choca es que, ante la alarma tanto del protagonista como del lector, los personajes actúan con total normalidad.

También se encuentra con una pareja que, según Rulfo, es una alucinación de J.P quien, ante la incertidumbre de su situación y del presentimiento de que su muerte está cerca, pierde la cabeza. Dicha pareja se encuentra en una casa semiderruida, ellos son hermanos y no salen nunca a la calle por practicar incesto. Ante esto, J.P les dice que el pueblo está vacío, que no tienen de qué preocuparse, pero la mujer le contesta que el pueblo está lleno de ánimas que andan penando.

La prueba que el mismo Juan Rulfo puso para decir que esta parte de la historia es una alucinación de J.P es cuando éste cuenta que se tumba junto a la mujer y ésta se pudre. A continuación se produce la muerte de J.P.

Su muerte marca un antes y un después en la narración de J.P, ya que su muerte se da en el fragmento 34 y en el 35 nos enteramos de que ésta narración no es "gratuita", es decir, todo lo que hasta ahora ha narrado forma parte de un diálogo con Dorotea, una mujer con la que comparte sepultura y q también aparece en la historia de P.P. Es importante este fragmento porque J.P reconoce que lo mataron los murmullos.

Al inicio de la novela, el personaje tiene apariencia de héroe, pero en su autonarración se nos va desvelando un personaje ambiguo, cuyo relato es engañoso. Recibe paulatinas informaciones sobre el objeto de su búsqueda y no la comenta. Quiere regresar y no hace ningún movimiento para conseguirlo, se deja llevar. Tiembla y se retuerce de miedo; lo ahogan y matan los murmullos.

J.P se nos muestra como el personaje más misterioso de la novela, numerosos crítico se han preguntado si al inicio del relato J.P está vivo o, si por el contrario, ha muerto antes de llegar a Comala. Ni siquiera Rulfo lo aclaró ya que en una entrevista concedida a Sommers y publicada en el diario Siempre dice: "Es un pueblo muerto, donde no viven más que ánimas, donde todos los personajes están muertos, y aún quien narra está muerto". En otra concedida a González Boixo en 1983 Rulfo dice: Cuando llega a Comala está vivo, él muere allí".

Ya en la tumba, J.P habla con Dorotea de las almas que penan.J.P le dice que los que lo mataron a él fueron los murmullos, ella le contesta que se estaba haciendo el vivo; él ya traía la muerte consigo. A partir de morirse o de darse cuenta de que está muerto, según la opinión de cada uno, es decir, de convertirse en murmullo, J.P abandona la narración y es un simple receptor de la historia de Dorotea, a su vez, informa a ésta de lo que cuentan otras ánimas. Por ejemplo, la de Susana San Juan, mujer de la que P.P estaba enamorado, que cuenta cómo murió.

Como hemos indicado antes, el otro hilo argumentativo se centra en el personaje de Pedro Páramo, aunuque no de la misma forma que ocurría con J.P. En la historia anterior el propio J.P narraba sus andanzas por Comala, había una cierta continuidad no exenta de interpolaciones pertenecientes a otros personajes ,como por ejemplo el eco de Doloritas, su madre. En resumen, la continuidad se reflejabe en el eje temporal, ya que la historia empezaba cuando J.P llegaba a Comala, vagaba, moría y se quedaba enterrado convirtiéndose en un mero murmullo. Sin embargo, dentro de este nivel encontramos sub - unidades, ya q no aparece P.P narrando su vida, sino que, por medio dee un sinfín de personajes se va destapando la verdadera personalidad de P.P. En los primeros fragmentos que tratan sobre él nos aparece como un niño débil, escondido siempre detrás de las faldas de su madre, ensimismado y soñador. Siempre está presente el recuerdo de Susana, su compañera de la infancia, que se ha marchado de Comala.

Esta personalidad cambia con el asesinato de su padre, Lucas Páramo, quien iba a asistir a una boda como padrino y es asesinado. El recuerdo de la cara despedazada del padre se va borrando con las muertes sucesivas que él ocasiona hasta no dejar rostro que se la recuerde. Poco después del asesinato de Lucas Páramo muere su madre y él hereda "La media Luna", una hacienda que sólo tiene deudas. Tenemos, por tanto, a un joven de 20 años más o menos cubierto de deudas; el carácter de P.P cambia radicalmente y se nos presenta como un ser sin escrúpulos que es capaz de pedir la mano de su acreedora más poderosa, Dolores Preciado, para evitar la deuda o de asesinar a otro de sus acreedores, Toribio Aldrete, q también aparece como ánima que pena en la historia de J.P. Mediante artimañas de este tipo se convierte en el hombre más poderoso de toda la región. Es ayudado por Fulgor Sedano, administrador de Lucas Páramo que al principio desconfiaba de Pedro, hasta que queda admirado por su capacidad para evitar acreedores.

P.P es, en su madurez, un hombre atractivo que viola muchachas, de ahí que tenga muchos hijos ilegítmos. Su falta de escrúpulos se refleja en la forma en que reconoce y adopta a uno de sus hijos: Miguel Páramo. Éste hereda de su padre esa capacidad para cometer el mal; viola a la sobrina del padre Rentería y asesina al padre de ésta. M.P muere.

Aquí nos aparece la figura del padre Rentería, el cura del pueblo, que no quiere dar la absolución a M.P porque ha violado a su sobrina y ha asesinado a su hermano. P.P lo soborna y la da dinero para que le de la absolución; éste se la da y sufre un conflicto moral, carga un sentimiento de culpa porque se da cuenta de que sólo presta sus servicios como sacerdote a los ricos, negándoselos a los pobres. Este sentimiento lo encontramos en expresiones como: "El P.R se revolcaba en su cama sin poder dormir", "oyó el canto de los gallos"...Podríamos decir que él tiene la culpa de que Comala sea un pueblo lleno de almas en pena, ya que no les ha dado la absolución. Él mismo tampoco recibe la absolución y el causante de esto, en definitiva, es Pedro Páramo, quien creció en maldad entre los feligreses del P.R, quien es causante de los pecados cometidos por gran parte de los feligreses, quien ha despedazado la iglesia sembrando el pecado...

Otra unidad argumentativa es la que hace referencia a Susana San Juan, última esposa de P.P y de quien él está enamorado toda la vida. Todo lo referente a ella es narrado en forma de monólogo interior tanto en boca de ella como de P.P. Lo que ocurre con ella es lo siguiente: su padre, Bartolomé San Juan, se la lleva de Comala cuando ella es una niña, pero P.P la busca incansablemente hasta que da con ella. Consigue casarse con ella y que su padre se quede trabajando en las minas, lejos de la Media Luna; se deshace de Bartolomé San Juan. No consigue ser feliz con Susana, ya que ella esté loca y se pasa el día soñando en su vida de casada, vida que no ha tenido; en numerosas ocasiones hace referencia a Florencio, su supuesto marido y cuenta sus encuentros con él.

Paralelamente a la historia de Susana, se hace referencia a la revolución mexicana, ya que los revolucionarios van a pedir cuentas a P.P; éste no se amilana y maquina un contragolpe para contrarrestar la acción de la revolución. Éste consiste en hacer falsas promesas a los revolucionarios e introducir en el grupo de éstos al hombre más temerario de Comala con 300 hombres para introducir la contrarrevolución. Es decir, lo que hace es comprar la contrarrevolución para mantener él las riendas de la revolución en sus tierras.

Finalmente, Susana muere y las campanas tocan sin cesar durante días; la gente, que no sabe lo que ha pasado, celebra fiestas mientras las campanas tocan a muerto por Susana. P.P promete vengarse: dice: "Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre". Así ocurre, Comala se va quedando sin gente y P.P, se interesa cada vez menos por las cuestiones del exterior.

Un día Abundio, hijo ilegítimo de P.P, va a "La media Luna" a pedirle dinero para enterrar a su esposa y hiere se muerte a P.P quien "dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras". De ahí viene el nombre de la novela, su nombre es su función su destino: Pedro=piedra, Páramo=tierra rasa, arrasada. Se desmorona como una piedra cuando ya no le queda nada que hacer, y contempla la tierra en ruinas frente a sí, lo que ha sido su obra.