Contexto Histórico

Los momentos literarios tienen como fondo el marco de una serie de acontecimientos históricos. Esta evolución política y social precipita los cambios literarios y permite la aparición de lo que conocemos como gran novela.

I.- EL PRIMER MOMENTO: LAS UTOPÍAS SOCIALISTAS

El primer momento importante en este avance es el que se produce ya durante la década de los 40 y sobre todo los 50. Despegue económico. Burguesía, moderación, eclecticismo.

Históricamente se corresponde con la época isabelina. Políticamente dejará el Gobierno en manos de los conservadores. Acumula fama de corrupción. Desoye las reclamaciones de los estamentos más progresistas y menos favorecidos. Se produce un descontento creciente. La desamortización de Mendizábal había engordado aún más las posesiones de la alta burguesía, creando una nueva clase más poderosa.

Pero del extranjero llegan a fines de los 40 los ecos del primer socialismo, el mundo de las utopías y del proletariado. Muchos escritores recogen esta voz de un carácter mesiánico, asumen la toma de conciencia.

La Unión Liberal (1854) con el pronunciamiento de O'Donell y el regreso de Espartero, trae momentos de prosperidad para el país. También crecen rápidamente las infraestructuras ( ferrocarril, banca, comercio, industria) y se logran avances económicos importantes. Se genera un impulso capitalista fuerte. La sociedad es mucho más moderna y se viven años de estabilidad política.

Con ello se crean movimientos migratorias del campo (abandonado y latifundista todavía, sin reforma y sin redistribución, con malas cosechas y peores explotaciones) hacia la ciudad (cinturones de pobreza, proletarización de la ciudad, nuevos tipos de pobreza, mundo suburbial).

La literatura que se corresponde con estos años ya la conocemos:

1) El costumbrismo en sus dos facetas: -el artículo de costumbres: con todas sus connotaciones nostálgicas del pasado y tradicionalistas. -la novela de costumbres que es el primer paso hacia el realismo (técnica realista observacional y descriptiva), pero fiel a un universo idealizado, apegado a lo regionalista, folklórico, y conservador a ultranza. El realismo de Balzac no llega como tal, pero sí la novela de costumbres entendida como moralización de costumbres. (Recordemos toda la novela de Fernán Caballero)

2) La novela de folletín, popular y por entregas, en todos sus posibles subgéneros (aventuras, históricas, proletarias, rosas...) Son generalmente la versión progresista frente al costumbrismo conservador. Dualista, maniquea, etc. pero aborda ya el mundo obrero, la pequeña burguesía, los bandidos, truhanes, suburbios, marginalidad, señoritos calaveras y pobres huerfanitas. Sensacionalista, misteriosa, melodramática y efectista. Sus autores, burgueses, están ya contagiados del Primer Socialismo Utópico, toman conciencia del proletariado y son progresistas. (Recordemos a Ayguals de Izco, Martínez Villergas, Ceferino Treserra, Pérez Escrich, o las novelas históricas de Fernández y González...)

Este primer socialismo es distinto del que llegará a la literatura años después. Proponen ideas quiméricas contra la explotación capitalista, contra el comerciante usurero, nuevas mejoras salariales, el mal social de la delincuencia... Aparecen las primeras ideas democrático-republicanas, toman conciencia del proletariado (antes era el concepto romántico de Pueblo).

Socialmente ha habido dos factores importantes para la evolución posterior de la novela: la clase burguesa ha crecido y ha nacido el proletariado con todos sus conflictos. La tensión social y política se hace inevitable.

A diferencia de Europa ,en España la revolución se aplaza hasta 1868.

II.- EL SEGUNDO MOMENTO: LA GLORIOSA

En 1868 se produce al fin la revolución de la pequeña burguesía que estaba pendiente desde hacía años. El sistema de Isabel II se anquilosa políticamente y ofrece la modernización necesaria. Los gobiernos moderados ven ahora su fin ante las reclamaciones d la izquierda que habían sido desatendidas durante décadas. El escenario de la revolución es fundamentalmente: Madrid, Barcelona y Andalucía. El proletariado toma la acción.

Tras la revolución de 1868 y batalla del puente de Alcolea con la salida de España de la Reina Isabel II, España culmina al fin un proceso de crisis que no explotaban y que se habían mantenido a lo largo del XIX creando una distancia entre la evolución sociopolítica de Europa y la de España. El triunfo de la pequeña burguesía y del estamento proletario en el 68 pone fin a una serie de gobiernos conservadores que habían dominado durante toda la etapa de la Regencia (desde la Carta Magna de Martínez de la Rosa) de Isabel II, dejando así de manifiesto la necesidad de un reajuste social y la caducidad del sistema monárquico que no había sabido renovarse durante décadas. El destronamiento de Isabel II pone de manifiesto el triunfo de las ideas antimonárquicas de procedencia extranjera.

El pacto de liberales progresistas (procedentes del liberalismo radical del 12 permanentemente insatisfecho durante el XIX) y demócratas (grupo que se organizará en el 49 a partir de aquellos aglutinanado al pequeño burgués, clases medias...) junto a descontentos de otros sectores (el campo principalmente), precipita la caída de Isabel II y su marcha a Francia. Pero en los años que siguen el gran problema sigue pendiente.

En el 68 queda constituido un gobierno provisional progresista que tiene serias tensiones con las Juntas Provinciales de carácter más popular. Estas amenazan ante el hecho de haber armado al pueblo. Los proyectos de nuevas constituciones progresistas basadas en las libertades, soberanía popular y sufragio universal son permanentes; será la deuda pendiente de cada gobierno.

La reinstauración de la Gloriosa supone la conquista de una serie de libertades: libre examen, libertad de prensa, de defensa ante la ley; sufragio universal para los varones. En el terreno cultural los cambios serán igualmente importantes: se ataca la moral convencional y se introducen nuevas ideas extranjeras de moral más liberal; se desarrolla la filosofía krausista traída de la Universidad alemana; se prepara el ambiente darwinista, el cientificismo, positivismo, spencerismo y monismo.

El 69 será ya un momento de crisis. Son días de motines, saqueos, ataques a la propiedad, etc. Se llegarán a tomar medidas políticas, algunas de las cuales serán bastante drásticas..., pero no se atacan los problemas reales de las infraestructuras del país, y así quedan los conflictos y las deudas pendientes para el siglo XX. Las cuestiones económica, rural y social no hallan saneamientos por lo sano, pues la pérdida de privilegios será un tema intocable para la aristocracia, alta burguesía y alto clero.

La tensión en el ambiente se palpa cuando los republicanos ganan las municipales. En el ejército la presencia republicana será también muy fuerte durante las últimas décadas del siglo. Se intenta entonces sostener la nueva Carta Magna sobre una nueva monarquía que participe de esta concepción política y que no despierte las animadversiones de Isabel II (de reinado bastante despótico).

La literatura vive las consecuencias de todo esto: se vive un cambio en las conciencias colectivas. Con los desmanes del proletariado se da la reacción de una burguesía liberal progresista y pacifista que expresan sus ideales. Estos burgueses viven también la desilusión y el fracaso de las ilusiones expansivas vividas en los años anteriores y empiezan a ser críticos con su propia clase. El análisis social se impone, es preciso conocer y controlar la sociedad para tomar las riendas de un modelo social burgués

. Los primeros textos realistas se encuentran disociados entre la tradición y la modernidad, o el conservadurismo y el progresismo. Tienen todavía mucho del dualismo anterior. De fuerte progresismo son las novelas de Galdós, Valera... Pero casi de prerrealistas podrían ser consideradas las de Alarcón. También Pereda mostrará su cará más religiosa y tradicional.

La literatura está reflejando las tensiones existentes entre la nueva libertad de cultos y los viejos fanatismos religiosos, los prejuicios de los pequeños pueblos y provincias frente al progreso de Madrid, la ciencia y el progreso frente al dogmatismo y la ignorancia, y refleja ya los vicios que anidan en la clase media.

El asesinato de Prim (1871) pone un mal comienzo a este reinado. Al final el rey se harta del desbarajuste político y abdica. Además se produce un levantamiento carlista y la guerra de Cuba.

La proclamación de la Primera República en 1973 con Salmerón a la cabeza, es la gota que colma la desazón de la alta burguesía y del conservadurismo. Se produce un nuevo levantamiento carlista en el Norte y levantamientos cantonales federalistras (Cartagena, Alcy, Málaga). El resultado es el golpe de Pavía (1874) y la proclama posterior de Sagunto por parte de Martínez Campos, la Restauración de Alfonso XII en 1874.

La Primera República es otro punto de inflexión para el desarrollo literario de la novela. Si el naturalismo francés tenía fuerte relación con la Comuna de París (1871), en el caso español los primeros ecos del naturalismo llegan a España en esos momentos. Y la novela vive ya un importante paso que se desarrollará durante la Restauración.

III.- EL TERCER MOMENTO: LA RESTAURACIÓN

Con el regreso de la Monarquía se crea una nueva etapa de cierta estabilidad política basada en la alternativa de poderes de los dos grandes líderes, Cánovas y Sagasta, en función del grado de desgaste que se vaya dando en cada uno. Durante la primera década el sistema sirve y crea momentos de estabilidad, crecimiento y expansión. España recupera un cierto nivel en Europa y se viven aspiraciones de internacionalización. Pero esto implica que los obreros aumentan en las ciudades( Madrid, Barcelona ), se produce una expansión industrial en Cataluña y País Vasco; de ello derivan conflictos sociales, paros, huelgas; miserias en el campo convertido en semillero de anarquismos; anarquismo catalán, actos terroristas...

Pero el sistema que vale para Alfonso XII y la regencia de María Cristina, se volverá ya caduco (caciquismo) durante el reinado de Alfonso XIII. La última década de siglo apunta ya hacia un cambio de criterios para la transformación de España. Se organizan los nuevos frentes políticos, se siente ya la inviabilidad de la Restauración. La crisis del 98 agudiza las conciencias. La inestabilidad ( especialmente por la agitación obrera) irá en aumento a partir de 1900. Las acciones anarquistas son un elemento desestabilizador. Pero la perpetuación de la Restauración y la falta de soluciones abocará a la crisis política del 31.

Desde Isabel II la escisión entre moderados y progresistas va respondiendo a la escisión social de la clase burguesa.

-La alta burguesía, comerciantes, terratenientes, profesiones liberales... se suman a la aristocracia, alto clero, y alto ejército, representando la defensa de sus privilegios

-La pequeña burguesía, clases medias y grupos de diversas procedencias van tomando un partido más progresista que evolucionará con el tiempo según se vayan dando las agitaciones sociales. Para el año 49 surge el grupo de demócratas, después el de republicanos, en el 78 se funda el PSOE de Pablo Iglesias, en el 88 la UGT, movimientos anarquistas, etc.

Con el tiempo, a medida que el progresismo se radicaliza hacia movimientos obreristas y proletarios, las clases medias se van desviando hacia los partidos conservadores, de modo que el siglo XX ofrecerá más claramente la escisión social entre clases medias-burguesía (de más o menos pelaje) # clases proletarias y obreristas.

Los burgueses liberales toman el protagonismo social y cultural. Desde ellos se entiende la aparición de la nueva novela realista, dividida en dos sectores ideológicos enemistados, pero foro evidente de los problemas políticos del país. La literatura de esa época toma rostro de compromiso (la mejor será progresista) y después desembocará en formas más espiritualistas o psicologistas.

La literatura regeneracionista tomará ya el pulso a esta sociedad. Crítica, anticonformista, combatirá la ignorancia y la corrupción, abogará en pro de la educación, la tolerancia, la libertad, el progreso, el espíritu laico y la justicia. Las ideas de una regeneración ética y espiritual anidarán ya en sus mejores novelistas. Galdós estará en la base ideológica de la generación siguiente y será muy admirado por el 98. En estos años la literatura estará abierta a la novela extranjera, además del naturalismo francés, llegará también el ruso.